24 de diciembre de 2013

2013

El 2013 tiene los días contados. Otro año más que acaba. Supongo que es inevitable usar estos días para reflexionar, para hacer balance de lo bueno, lo malo y de todo lo que este año nos ha sucedido. 

En mi caso este año ha traído muchos cambios. No cambios grandes, de estos que se aprecian a simple vista, sino más bien pequeños cambios personales. Este año no ha sido como yo esperaba. De repente me di cuenta de que estaba perdiendo el tiempo, no tenía ilusión por nada y todas mis metas habían desaparecido bajo la premisa que ha dirigido el rumbo de mi vida: "es lo que te ha tocado". Es cierto, hay cosas que uno no elige, que quedan fuera de nuestro alcance y de nuestro control, eso es inevitable. Pero qué debemos hacer, ¿resignarnos? Supongo que es lo que hice yo inconscientemente, resignarme. Aún así tomé la determinación, a principios de año, de que tendría que hacer lo que estuviera en mi mano para cambiar lo que pudiera ser cambiado, así que empecé por mi actitud frente a muchas cosas. Decidí aceptar que nunca tendré el futuro que había planeado y con el que había soñado siempre. Esto a veces es difícil, porque es duro, pero también es necesario. Así que, en resumidas cuentas, me dispuse a darme una segunda oportunidad, a intentar sacar provecho a todo lo que pudiera acarrearme mejoras en algún momento de mi vida.

Empecé el año de forma muy diferente a la que voy a terminarlo. Por el camino, he perdido gente, y hay gente que me ha perdido. Son cosas que pasan. Hay aspectos de mi misma que han cambiado. Hay relaciones que jamás volverán a ser iguales. He encontrado conocidos en los que pensaba que eran grandes amigos, y grandes amigos en conocidos. Me he distanciado irremediablemente de mi familia, hasta el punto de que estoy más a gusto en compañía de las familias de mi pareja y amigos que con la mía propia. Nunca me ha entusiasmado la navidad, porque hace muchos años que perdimos el pegamento que nos tenía a todos unidos, mis bisabuelos, los que hacían que estas fechas valieran la pena de verdad. Pero ahora lo cierto es que para mi es hasta incómodo.

Creo que sin duda lo mejor que me deja este año, es la esperanza. Después de muchos años malos, a cada cual peor al anterior, este es sin duda el primer año que termino sabiendo que el siguiente parece ser mucho mejor. Estoy impaciente por empezar el año que entra, con toda la ilusión y las esperanzas puestas en conseguir un objetivo que llevo persiguiendo desde hace casi 10 años, cuando empecé a trabajar. Lo cierto es que da un poco de vértigo, y en el fondo siempre sientes algo de miedo e inseguridad, porque nada es nunca seguro al 100%.

En fin, este ha sido mi año, un año agridulce, que sin duda me deja con la promesa de un gran próximo año, lleno de novedades y grandes cambios. Sólo puedo decir que estoy impaciente por ver lo que está por venir, y gracias al 2013 por lo bueno que me ha dado y por las grandes lecciones que he aprendido de todo lo malo. Nunca se para de crecer, nunca se deja de morir.

Que paséis todos unas vacaciones geniales, rodeados de los vuestros, y ojalá vuestro balance del año salga siempre positivo. Que disfrutéis mucho las vacaciones y tengáis un feliz año.


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