27 de septiembre de 2014

9 meses...

Ya son 9 meses desde la última entrada. Ciertamente este pobre blog murió hace muchos años, pero me cuesta soltarlo. Soy terca, y aunque no soy constante, me niego por alguna razón a eliminarlo, y de vez en cuando me arrepiento de tenerlo solo y vacío y vuelvo para intentar insuflarle algo de vida, reanimarlo aunque sólo sea una vez cada x meses. O cada año. 

Hoy me apetecía escribir, me he levantado pensativa, teniendo conversaciones conmigo misma en mi cabeza, y al entrar aquí he leído la última entrada. 24 de Diciembre de 2013. Wow. Y estamos ya en la recta final del 2014. Este año para mi se merece muchas ovaciones, ¿por qué entonces no lo he compartido aquí? No lo se. Siempre lo he dicho, y es sabido, que inspira mucho más la tristeza y los sentimientos negativos que los positivos. Y yo no soy una excepción. Este año ha sido un año realmente feliz para mi, y quizás por eso no he querido compartirlo aquí, o igual para no ser vanidosa, ves a saber.

Lo que ya sabía a final de año, lo que dejaba entrever en esa última entrada, pero no quise decir abiertamente por si las cosas se torcían, es que por fin me iban a hacer fija. Y así fue: en febrero firmé por fin como fija indefinida, todo un logro en estos tiempos que corren, aunque sólo sea en una cadena nacional de supermercados. A mi me basta. Me basta porque el 3 de febrero pude por fin empezar mi propia vida, y emprendí una gran aventura con mi pareja y amigo, nos independizamos y desde entonces vivimos felizmente juntos. 

El salón de mi casa: un regalo de mi padre.


Realmente la independencia y la convivencia dan para muchas entradas por si solas, pero si algo he de destacar es que soy mucho más feliz desde entonces. Estoy más tranquila, no hay ni rastro de la ansiedad, de los momentos tan duros a los que tenía que enfrentarme cada x. Al principio es un paso que siempre da miedo, porque después de más de 6 años, ¿y si no iba bien? ¿y si descubríamos, como pasa en muchas parejas, que no somos tan compatibles? ¿y si la convivencia es esa última gran prueba que no podemos pasar?
Concierto Extremoduro
Bueno, pues lo hicimos. Nos fue bien. Algo que he notado es que estamos mucho más unidos aún que antes, discutimos mil veces menos, contra todo pronóstico. Nuestra relación ha crecido y ha mejorado en muchísimos aspectos, tantos que no podría ponerme a hablar de ello ahora. Esto es algo que me llena de orgullo, sinceramente. Estoy muy orgullosa de la persona que he escogido - y me ha escogido- para compartir mi vida, sea por unos años, o una vida, eso sólo el tiempo lo dirá.

Pero el amor no lo es todo, ¿qué pasa con el resto? Pues si a fin de año me vi mucho más
distanciada de mi familia que nunca, he de reconocer que esto ahora ha cambiado. Después de muchos años, hemos encontrado la paz. Desde la distancia, de apenas dos calles, hemos conseguido poner en perspectiva nuestras relaciones, y ahora entre nosotros va todo mucho mejor, sin tensiones ni rencores, fluye como se supone que fluye en las familias normales, o eso creo yo. Si es cierto que echo mucho de menos a mis hermanas, es una de las cosas más duras de independizarme, dejar de verlas. A veces sentía como que las abandonaba a su suerte. Y si no fuera por mis horarios, mis pocos días libres, y los horarios de mi pareja, las vería mucho más.

En cuanto a las amistades, yo sigo en el mismo punto exacto que hace un año. El verano
Junio 2013
pasado fue para mi decisivo. Aprendí mucho, de los demás y de mi misma. Puse las cosas en una balanza y distinguí lo bueno de lo malo, lo real de lo ficticio, lo que quiero y lo que no. Y en ese mismo punto sigo. No paso ni una, no tolero mierdas, no voy detrás de nadie. He aprendido a hacer mi vida, a no detenerme por nada ni por nadie, porque a la hora de la verdad, nadie lo hizo por mi. Sobrevivo con lo imprescindible, y doy en la medida justa exactamente lo que recibo. Ni más ni menos. Se acabó. Es una decisión que tomé hace un año, de la cual no me arrepiento en absoluto, y que me está yendo muy bien. Ya no somos niños, no hace falta tolerar según qué.

Por lo demás, estoy feliz porque con Nando he creado un hogar, un mundo sólo para
Sandy, Isis, Catnip y Sora.
nosotros, y nuestra pequeña familia es en realidad muy grande. Vinimos a un piso pequeño pero acogedor, que estaba muy deteriorado por la falta de mimo y de cariño. Le dimos la vuelta como a una chaqueta reversible: pintamos, acondicionamos, mimamos y llenamos de vida estas cuatro paredes. Vinimos con todas nuestras cosas, con nuestra vida, y trajimos a Sandy, mi perrita, y Ebichu, el hamster de Nando. Aquí acogimos a dos gatitas callejeras hermanas, Sora e Isis, además de un pajarito precioso que nos regalaron. Con el tiempo Ebichu y Piticli, nuestro canario, murieron, y acogimos a la pequeña Catnip, una siamesa preciosa que estaba en unas condiciones lamentables. Además, trajimos un hamster ruso más, Guantes, y un pequeño Roborowski, Ratiwi. Vaya jungla, ¿eh? Es una locura, a veces me supera, me paso el día limpiando, recogiendo y alimentando y mimando a todo tipo de bichos y bestias, pero llenan la casa de vida y lo cierto es que tenemos la suerte de que son unos animales realmente cariñosos, son parte esencial de esta casa de locos, de esta pequeña familia.
Catnip, Isis y Sora.

Además he comprado mi propio coche, por fin, lo que me da la vida cuando me tocan horarios opuestos a los de Nando, porque ya no tengo que quedarme en casa encerrada sin poder salir. Tengo mucha más libertad y estoy muy contenta con el cambio. Al final opté por un coche nuevo de marca,y espero que me dure muchos años.
El TammyMóvil: Toyota Yaris

Hace 9 días fue mi cumpleaños, como es costumbre en mi, he pasado olímpicamente de celebrarlo. Me da pereza. Me quedo con las pocas muestras de cariño sincero y honesto que me han dado por mi gran día especial. He tenido regalos modestos pero maravillosos, y he pasado un fin de semana espectacular en un spa con Nando por cortesía de mi familia.
En el Spa, todo para mi.

Ahora, para lo que queda de año mis objetivos son terminar poco a poco de ir haciendo la casa a mi gusto, y empezar a hacer un fondo para todos los objetivos del año que viene, que espero que sea aún mucho mejor que este. Entre algunos de nuestros proyectos están viajar en pareja, realizar algunas compras grandes, entintarnos la piel y muchas cosas más que ya irán saliendo a la luz a su debido tiempo.
Regalo de cumpleaños que me hizo una GRAN amiga.

Este es el resumen de estos 9 meses de ausencia, a grandes rasgos. Si me animo y saco tiempo y ganas, iré ampliando información o subiendo más contenido. El año pasado me
Leyendo con Isis.
dio un frenesí con la lectura que me ha dejado como 20 reseñas por escribir y subir, y lo cierto es que no se si podré ponerme al día, ha llegado un punto que ni me acuerdo de algunos de los libros, así que ya veremos. Por ahora, en esta corta semana de vacaciones que he tenido, he retomado Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, que empecé poco después de su muerte y dejé abandonado en la mesilla de noche debido al cansancio del trabajo y la casa. Espero poder terminarlo en breve y empezar el siguiente, que seguramente sea Bajo la misma estrella. Ya iremos viendo...